Cuando Laura nos contactó, tenía una idea clara: quería convertir un piso antiguo del centro de la ciudad —oscuro, con distribución obsoleta y acabados desgastados— en un hogar luminoso, funcional y con personalidad. Lo que no sabía era por dónde empezar… y ahí entramos nosotros.
Este es el relato de una reforma integral real, desde la primera visita hasta la entrega de llaves, en un piso de 70 m² con mucho potencial escondido.
El punto de partida: un piso con historia (y con retos)
El inmueble, ubicado en un edificio de principios del siglo XX, conservaba elementos originales como vigas vistas y suelos de madera, pero la distribución no respondía a las necesidades de una vida moderna:
- Cocina cerrada y minúsculea
- Baño antiguo con humedades
- Salón y comedor separados por una pared innecesaria
- Poca luz natural y colores apagados
Nuestro reto: potenciar lo auténtico, resolver lo obsoleto y crear espacios que fluyeran.
La planificación: escuchar, diseñar y presupuestar
En la primera reunión, nos sentamos con Laura para entender no solo qué quería cambiar, sino cómo quería vivir. ¿Trabaja desde casa? ¿Recibe amigos con frecuencia? ¿Necesita mucho almacenaje?
Con esas respuestas, propusimos una nueva distribución:
- Cocina abierta al salón, con isla integrada
- Un único baño, ampliado y con ducha a ras de suelo
- Zona de trabajo integrada en el salón
- Armarios empotrados en el pasillo para ganar espacio
Todo ello, respetando las vigas originales y restaurando el suelo de madera, que le daban carácter al piso.
La ejecución: orden, limpieza y comunicación constante
La reforma duró 8 semanas, con un equipo dedicado exclusivamente a este proyecto. Algunos detalles clave de nuestro proceso:
- Retirada diaria de escombros
- Protección de zonas no intervenidas
- Reuniones semanales (presenciales o por videollamada) para mostrar avances
- Selección conjunta de materiales en tienda, sin sorpresas
En pintura, optamos por una paleta neutra con tonos cálidos (beige arena y blanco roto) para maximizar la luz, y un acento de color verde botella en la puerta del baño.
El resultado: un piso que respira
Hoy, ese piso antiguo se ha convertido en un refugio moderno y acogedor, donde cada metro cuadrado tiene sentido. Laura nos escribió una semana después de la entrega:
“Entrar en casa ahora me da alegría. No solo es bonito: es práctico, luminoso y… mío.”
Y eso, para nosotros, es el mejor éxito.
¿Te gustaría ver más fotos o un plano de la distribución?
¡Déjanos un comentario o escríbenos! Y si estás pensando en reformar tu piso en el centro, estaremos encantados de ayudarte a dar el primer paso —sin compromiso.


